Article Gastronomistas de Josep Sucarrats

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Gastronomistas

Publicado en 24 de junio de 2013 | por Josep Sucarrats

Cenar entre estrellas

Lo de pedir un rincón donde pegar una siesta en un restaurante es un chiste tópico. Pues este miércoles una hora me tiré roque total después de aplaudir un menú degustación con dos estrellas Michelin. No conozco ningún otro restaurante en el que esto hubiera podido ocurrir —y reconozco que, cuando me desperté y vi mis 60 minutos largos de dormilona, me entró un no sé qué de vergüenza—. El suceso tuvo lugar en Les Cols de Olot, justo sobre el césped de la era que conserva la antigua masía que hoy alberga —ultrarreformada con el interiorismo vanguardista del estudio RCR— el restaurante. Acabado el ágape, me acompañaron allí para servirme el café y el gintónic echado en una manta. Pero la temperatura era tan buena que yo me dejé llevar.

Los embutidos de Jordi Vilarrasa con el pan de Els Hostalets d’en Bas.

Sirva este preámbulo para dar por sentado que las propuestas de Fina Puigdevall y Manel Puigvert suelen ser bastante originales e ingeniosas, y que pocos restaurantes como el suyo han conseguido dar valor al entorno rural en el que se desarrollan. Y eso es válido para su cocina —llena de recuerdos del recetario y los productos propios de la zona, como el ‘fajol’ o el ‘farro’—, para su arquitectura —la rehabilitación de la masía aparece en manuales arquitectónicos de todo el mundo— y para los eventos que convocan de vez en cuando. Y eso iba yo a conocer.

Este viernes empiezan unas cenas al aire libre que se van a mantener durante todo el verano (siempre en viernes) hasta que acabe agosto. Las han titulado Cenas de estrellas mirando las estrellas. Tienen lugar en un paraje absolutamente virgiliano, de aquellos en los que un fauno te sorprendería tan poco como una escultura humana en las Ramblas. El sitio en cuestión se llama Tossols-Basil, y se encuentra a la orilla del río en el que antiguamente se bañaban los olotinos. Allí mismo se alzó otra de las edificaciones icónicas del estudio RCR: los llamados pabellones de baño, una pequeña estructura que se confunde con el paisaje.

En tan bucólico espacio, los de Les Cols van a servir menús fríos con todo el talento de su casa madre. Abrió la cena una selección de embutidos de Jordi Vilarrasa, experto charcutero de Olot —mi amigo Salvador Garcia-Arbós afirma que pocos conocen el tocino como él— que ofreció ‘fuets’, ‘llonganisses’ y una butifarra catalana espectacular. Lo acompañaba pan de la panadería de Els Hostalets d’en Bas, una aldea de postal cercana a Olot.

Luego llegaron los platos de Fina y su jefe de cocina, Pere Planagumà. ¿Por qué fríos? Porque allí no hay fogones, y porque enmedio del campo una cena fría tiene todo el sentido. Aunque nosotros nunca llegaríamos a preparar un calabacín en cinco texturas (líquida, crujiente, cruda…) como el de esa cena. Ni ese tomate negro del huerto de Les Cols que rellenan de fruta de la pasión y condimentan con albahaca. O no se nos ocurriría preparar esa chuleta con melocotón, que incluso fría es deliciosa y melosa. El punto y aparte antes del postre lo protagonizaron un melón macerado con cava y una sandía con vodka. Los postres de chocolate recuperaban otro ingrediente típico de la cocina rural: la algarroba.

Y allí pasamos la noche tan ricamente. Porque enfrió un poco, y sacaron mantas, y de allí no nos movían. Llegaron los gintónics y un trío de música tradicional amenizó el momento. Fue entonces cuando nos levantamos para ir a ver las estrellas, como prometía el título del evento. La cosa es que la Asociación Astronómica de La Garrotxa plantará allí sus telescopios cada noche de cena para que los comensales aprovechen ese emplazamiento tan singular para observar la bóveda celeste y aprender un poco más de ella.

Para la gente de Les Cols las únicas estrellas no son las de la guía roja. Con este evento semanal —el precio de la cena con la observación es de 50 euros— abren su abanico para descubrir nuevos públicos. Y que más gente les descubra a ellos y, como yo en esa era, después de cenar y avistar constelaciones puedan echarse en ese prado una fresca noche de verano.

Información y reservas:
Oficina de Turisme d’Olot.
Teléfono: 972 26 01 41.
turisme@olot.cat
(*) Es imprescindible reservar. Varios hoteles de Olot disponen de ofertas de pernoctación (45 euros/persona) combinadas con esta cena.